El cambio está sobrevalorado.
No sé si es cosa de esta era, de este país o de la condición humana, pero me parece que el "cambio", entendiéndose como la conceptualización de una combinación de ausencias y presencias de diversos elementos, resulta exageradamente atractivo para las personas a mi alrededor.
Podría intentar explicar (pues probablemente no lo lograría con la precisión deseada) esta sensación, sin embargo ocurre algo:
Ya que nadie está ofreciéndome dinero, la única motivación que tendría para tal explicación sería la posibilidad de cambiar algo a través de mi escrito. Yo no soy un entusiasta de los cambios y no contribuiré a que se sigan sobrevaluando, por ello me niego a continuar esta entrada.
Saludos transformadores.