Mostrando entradas con la etiqueta lentes obscuros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lentes obscuros. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de octubre de 2009

Paradas

Alguna vez tomé un autobús no recuerdo bien para dónde. Siempre he sentido que toda la gente te observa cuando te dispones a abordar, es intimidante… o quizás es solo mi paranoia.
En fin, tomé algún asiento vacío, la música en los oídos y lentes obscuros para evitar el sol (o simplemente para poder mirar a mis anchas sin que nadie se dé cuenta).
Iba yo pensando lo bueno que sería verte en aquél lugar, sabía yo de antemano que ciertas veces estabas allí, mas nunca a esas horas del día.
Creo que me disponía a enviar un mensaje y por eso bajé la mirada. El camión se detuvo, alcé la cabeza y sin querer volteé a la ventanilla.
No sé yo cómo es que estabas tú allí en ese momento, ni por qué todos tus amigos de repente comenzaron a señalarme (benditos lentes enormes). Pasó mucha gente y pareció que buscabas algo entre la multitud. Entonces me viste; yo no hice más que sonreír al ver la alegría pintada en tu rostro.
Recuerdo que me temblaron las manos, no supe si bajarme o seguir en el camino. El autobús comenzó a moverse y yo esbocé un torpe adiós con la mano.

Sonreí

“Suerte que no sé manejar!”