Las mujeres me miran con envidia cuando paso tomada de la mano de Rogelio. Para mí él nunca ha sido importante y no me provoca ninguna sensación más allá de las que he sentido con otros hombres.
Nos conocimos en un bar del centro una noche en la que yo tenía ganas de tener sexo sin compromiso. Rogelio era un tipo con colmillo, sabía qué decir y cuando hacerlo. Me gustó seguir todos los rituales extraños que hacen los hombres para tener sexo, pero sabía que el tal Rogelio amaba ilusionar y luego abandonar.
No sé si fueron mis brillantes respuestas a sus capciosas preguntas o mi poderoso escote, pero cuando lo invité a mi departamento aceptó muy gustoso. Rogelio me parecía un hombre especial, pero desde que conocí su enorme secreto azul no dudo acerca de su peculiaridad. Naturalmente ante tal confesión tácita él se mostró inseguro y esperaba mi reacción. A mí no me importó su secreto, lo único que quería era olvidarme de Antonio, mi ex novio.
Una vez que estuvimos juntos me di cuenta de quien era realmente Rogelio: un inseguro pusilánime.
Desde aquel evento Rogelio me adora y ha dejado de tener romances con otras mujeres, pero yo continúo teniendo encuentros con Antonio. No significa nada para mí.
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martes, 29 de septiembre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
Cuestión de óptica
XX: Llegue a casa de mi amiga cuando a penas comenzaba la fiestecilla, la verdad es que un raro presentimiento me incito a hacer mi aparición en el lugar un poco antes de lo previsto. No había mucha gente al principio y comenzaba a dudar de mi sexto sentido para predecir eventos interesantes cuando lo vi llegar. Tenía el cabello negro y los tenis algo gastados. No pude evitarlo, al instante me sentí atraída, con el par de bebidas que ya tenia encima me sentí con el valor suficiente para presentarme yo solita (cosa que usualmente no hago). Platicamos un poco y era evidente como la tención en nosotros aumentada a cada segundo, su olor, su voz ¡todo era tan mágico en aquel momento! Al final ocurrió lo inevitable: me beso. Terminamos en el cuarto de mi amiga, cerramos con seguro y… bueno imaginen el resto.
Al final se despidió de mí y prometió llamarme, creo que estaba tan emocionado como yo que olvido que no tenía mi número. Ni que decir, ahora sólo me queda esperar a que el destino nos vuelva a poner al uno frente al otro.
XY: por ser fin de semana comencé a beber desde muy temprano. Ya estando “a tono” Salí con mis amigos en busca de una fiesta, la que fuera. Por cuestiones de azar fui a dar a una casa donde ambiente era cansino, como las personas que ahí se encontraban. Estaba a punto de irme cuando una chica, no muy fea, se me acerco y me hizo plática. Escuche su sosa plática, hasta que, un poco harto, la bese. Como no opuso resistencia puse a prueba mi suerte y la arrastre hasta la primera recamara que encontré. Nos divertimos un rato y cuando recordé que aun tenia que ir a trabajar al día siguiente me despedí, ella puso una carilla extraña, y la experiencia me dijo al oído que era necesario repetir la promesa que suele dejar tranquila a una niña tan ingenua como ella: le asegure que la llamaría un día de estos. No me moleste en pedirle su numero, la verdad es que he tenido noches mejore y mas aun, mi chica no debe sospechar nada de estas pequeñas distracciones.
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