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sábado, 12 de septiembre de 2009

Recuerdos bonitos/Recuerdos no bonitos

Recuerdo bonito:

Se llamaba Luis David, era un niño sumamente inteligente y delgado que, según sus propias palabras, se peinaba a la onda de Benito Juárez y usaba unos lentes entre morado y lila muy… peculiares. Todos los recreos los pasábamos juntos, jugando con Guimel (mi mejor amiga de esos años). En general era muy atento conmigo, detallista podría decirse. Todos los días me llevaba una hoja de calendario, de esos que se van arrancando día por día, estas a veces tenían chistes en la parte trasera, a veces una tabla de conversión, también me regalaba paletas sabor sandia los días lunes y cuando teníamos exámenes, me dejaba copiarle.
Espero hasta sexto año para confesarme su amor y pedirme que fuera su novia
Recuerdo no bonito:

Le dije que no. a partir de ese día deje de hablarle y comencé a comportarme como si nunca hubiera existido en mi vida. Creo que fui demasiado cruel, pues mi único motivo para rechazarlo fue su aspecto, ya que para nada me parecía atractivo.
La última vez que lo vi fue en la graduación de la primaria, nunca nos despedimos. Después él se fue a vivir a otro estado (no recuerdo cual) y jamás volví a saber nada de su vida.

lunes, 7 de septiembre de 2009

No sé si estaban otros [y no me importa]

Esa vez no tenía ganas de ir. Era lejos y además tenía hueva. Finalmente fui sin demasiadas expectativas.
Al llegar al lugar compramos vodkas y jugos y pusieron música del iPod de un wey. La mayoría de la gente me daba flojera y por ello yo permanecía callado en la orilla de un sofá. Ocasionalmente alguien se me acercaba a preguntarme eso que tanto me molesta: "¿Por qué tan callado?", contestaba cualquier cosa y continuaba en silencio.
De pronto la gente comenzó a bailar y me dieron ganas de irme del lugar. Fue hasta que vi a esa muchachita que mi actitud cambió.
Con varios tragos encima me sentía capaz de cualquier cosa y me acerqué. Ella no tenía gracia pero me gustaban sus labios. Platicamos no recuerdo de qué y después la besé. Me separé para ver su reacción y me di cuenta que no le había disgustado mi acción.
Continuamos en lo nuestro mientras los demás no sé qué hacían. No sé si había otros.
Moraleja: Me dan hueva los cotorreos en donde no hay chicas lindas.