Hoy no es mi cumpleaños, pero aunque fuera, yo no me sentiría mejor. Dios ha muerto, al igual que Nietzsche, y tampoco me hace sentir mejor.
Los cumpleaños (celebraciones inventadas por la burguesía hace relativamente poco tiempo) se han asimilado en nuestra cultura occidental y han tomado cierta importancia en nuestras vidas. El hecho de cumplir otro año de vida es motivo de fiesta y consumo.
No digo que no sea lindo recibir un regalo de aquellas personas que quieres, y tampoco digo que no sea lindo que te embarren la cara en el pastel al grito de “mordida” (a decir verdad, eso no me parece lindo), pero ese tipo de celebraciones no me hacen sentir mejor.
Los cumpleaños, las bodas, los XV años, los bautizos, etc (no es anuncio de renta de sonido) me parecen celebraciones sobrevaloradas en nuestra cultura, y además en muchas ocasiones me dan hueva.
Las expectativas que los demás hacen hacia “que vas a hacer en tu cumple” me dan hueva, prefiero una reunión pequeña casual en algún bar con cuates. He dicho.