Y llegué al punto en el que vivir te parece otra cosa más sin sentido, en que desearías no despertar otro día y ver la luz del sol otra vez es sencillamente... irrelevante.
Entonces tomé la decisión, de ya no verla más. Pues era ella quien había dejado un vacío en mi alma y le había quitado al mundo todo su color.
Y lo llevé a cabo pues...
La vida, mi vida.
Se me hizo fácil ponerle fin al dolor.