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lunes, 20 de julio de 2009

No existe el 99%

Yo creo que no existe el 99%.

Es decir, creo que podría existir (si nos enmarcamos en los estándares industriales) algo similar a... por ejemplo... 99% con desviación estándar 8. eaaaa.

-"¿a qué te referís, sensei?" preguntaba el jovenzuelo atemorizado.

y yo le respondí, como haré ahora a ustedes, lo siguiente:

-sí, bueno, yo creo que el 99% es un convencionalismo industrial para evitar problemas legales. y yo creo que alguien debería señalarme al artículo de convenciones y estándares internacionales en donde esté delineado eso, si es que existe.
verán, chavos, ea... cuando uno pasea por el supermercado, un día cualquiera, encontrará variedades de productos con leyendas como "elimina el 99% de las bacterias" o "elimina el 99% de los (malos) aromas". y, bueno, a mi me gustaría quizá un día encontrar un producto cuya leyenda enunciara algo como "elimina el 96% de los aromas". eso lo creería un poco más. 99% simplemente me parece un rollo de convencionalismos.

Estoy dispuesto a aceptar que los desodorantes ambientales eliminan, quizá, el 99% de los malos aromas... con desviación estándar de 8.

jueves, 25 de junio de 2009

Hoy no es mi cumpleaños (y no me gustaría que lo fuera)

Mi primer impulso al saber que escribiría sobre el tema de los cumpleaños, reforzado tras leer la entrada de Roy, fue escribir sobre la celebración de los cumpleaños como algo al azar, poco trascendente y no importante.

No obstante he tenido algunos días para pensar y decidí escribir un rollo más personal y honesto ea. Sin pretender desprestigiar los cumpleaños, escribo lo siguiente:

Los cumpleaños no me gustan de un modo especial. Generalmente cuando veo que mi cumpleaños está próximo no me emociono-
las veces (pocas) que he tenido que decir mi edad desde mi último cumpleaños, he titubeado y he tenido que pensar, contar años o preguntar a mi novia que cuántos años tengo eaa, y eso es cierto (no porque esté loquito, sino porque se me va la onda de si tengo 20, 21 o 22 eaa).

Alguna vez que quise escribir una historia de ficción para mitigar el tiempo libre (y que nunca terminé), el sujeto decía no festejar su cumpleaños porque pensaba que no avanzaba en su vida. Quizá (muy probablemente) eso es lo que yo siento.

En palabras de Augusto: "14 = 15 = 16 = 17" eaaa.


O no. A lo mejor simplemente a través de los años no tuve festejos que me impactaran y no espero mucho de esas fechas.

Indudablemente es chido que me obsequien cosas y que haya fiestas en las que yo sea el tema eaaaaa, pero pues, no tiene que ser mi cumpleaños para eso, podría ser un miércoles cualquiera.

Ciertamente no veo la necesidad de hacer esos festejos extremos con el pretexto del cumpleaños. "no mames wey, es mi cumpleaños, me voy a poner la peda de mi vida, voy a andar en moto encuerado, porque hoy es mi cumpleaños"

ah... orale.


Creo que en alguna ocasión festejé mi cumpleaños con Juseppe (y como 2 personas más), o a lo mejor festejé con él su cumpleaños así. O a lo mejor sucedieron las dos cosas jajaja. No me acuerdo bien.

Juseppe ya ni me habla eaaa.

domingo, 31 de mayo de 2009

Yo Salamanqueo... ¿y tu?

Si si si... hay que aceptarlo...
Siendo sinceros, Salamanca huele mal, el progreso se quedó estancado desde los años 50's cuando aquí se estableció la refinería, el desarrollo ha sido opción solo para algunos, las calles tienen una apariencia sucia y "deplorable".


La gente que aqui ha tenido acceso al poder político no se ha preocupado por hacer absolutamente nada por traer progreso, bienestar, desarrollo, crecimiento y cosas buenas para un pueblo en el que la gente no respira otra cosa mas que contaminación... contaminación... y un poco de contaminación...


A diferencia de muchos de los comentarios de mis camaradas "Caperusos", yo si me siento orgulloso de haber nacido en Salamanca... lo llevo en mi sangre, aqui crecí, aqui esta mi gente, mi familia, mis amigos... crecí escuchando el silbato de la refinería por las mañanas y al medio día, tolerando ese extraño olor por las noches y caminando por unas calles por las que si, efectivamente, no hay nada que hacer; Aún viviendo a mas de 8,000Km de distancia de aqui... extrañaba todo aquello que no me da ningun tipo de satisfacción, pero que me hace sentir tranquilo y agusto... mi Salamanca...!


Siempre es bueno volver a casa... siempre!

lunes, 25 de mayo de 2009

mi ciudad natal

Las circunstancias en las que uno nace son, bueno, al azar. Por ese motivo sencillo, la ciudad natal per se no debe ser algo de lo que uno se sienta orgullo o avergonzado.

Como me decía Augusto el otro día: "yo no soy mexicano, esa es una etiqueta cultural que no me corresponde" eaa, o Arturo: "cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación".

No le tengo ningún afecto a mi ciudad natal, no precisamente por alguno de esos motivos.

Casi nunca voy ahí entusiasmado: las calles están destruidas y los días huelen mal. El transporte público es deplorable y ni siquiera hay buenos lugares a donde se pueda asistir.

No es casualidad que una ciudad así pueda dar a luz tan diversa y peculiar fauna.

No conservo recuerdos especiales de ahí, no me sé los nombres de las calles y resulta que la única invención culinaria de ese lugar probablemente se haya inventado en michoacán.

Los salmantinos miran siempre hacia afuera (y no especialmente hacia arriba).

Yo nací en Salamanca, Guanajuato,
un lugar totalmente al azar.

El lugar donde no me pierdo

Querétaro es una ciudad que se ve a sí misma orgullosa. Personalmente no la veo así.
Se vanagloria de sus edificios coloniales e históricos; fue importante en cada período histórico de nuestro mexiquito. Su gente no es agradable (y lo digo comparándola con otras ciudades de la república) y, de hecho, las mujeres que son queretanas de varias generaciones son feas. No me gusta su servicio de transporte público y, como toda ciudad, marca demasiado las obsenidades de nuestro mundo capitalista desigual.
Sin embargo ahí me tocó vivir y me agrada en general. Nunca dejaré de visitar ese lugar y hay varias razones para esto: no me pierdo, conozco los nombres de las calles, no soy un extraño y tengo lindos recuerdos.
Tengo buenos amigos y buenas historias ahí.
Querétaro es como tu primera chica: con la que generas un lazo que jamás se va a romper. Es la que te enseña las cosas básicas para moverte en el mundo. Ninguna ciudad tendrá para mí la importancia que tuvo Querétaro. Ya no la tiene, y a decir verdad la veo bastante pequeña cada vez que voy. No obstante, siempre es exquisito ir a un café-bar del centro con los viejos amigos.

Roar

Encuentro insoportable ver tantos locales llenos de cueros y zapatos y bolsas.

Yo me acuerdo, desde siempre, que es normal, desde siempre, que le quites el migajón a un bolillo: le echas en medio un pedazo de duro de puerco, mejor echarle salsa y limón. El nombre, yo me acuerdo, desde siempre, es guacamaya y nunca he sabido por qué.

También me acuerdo cuando era niña, de la mano de mi papá, por el centro, íbamos y tomábamos cebadina: le echas el bicarbonato y hace "flssshhhhh" y tú le tomas "tjjjjjj" para que no se desborde.

Con tanto jodido olor a tenería, dudo que sea la mejor ciudad para vivir.
Tiendo a ser más existencialista: prefiero pensar que la vida no vale nada.

Supongo que si de LA ciudad me preguntaran podría nombrar algunas de estas cosas.

Mi ciudad es diferente, tiene buen clima siempre.
Su estabilidad no me aburre, me reconforta: nunca tiembla.

Recuerdo aquella estatua gigante en la fuente en el parque, con mi hermana y con mi padre, recuerdos cálidos, recuerdos gigantes...

domingo, 24 de mayo de 2009

Punto clave

“Esto fue planeado” repito esas palabras casi todos las tardes de domingo desde hace dos años, no hay otra explicación.

Puedo imaginar arquitectos e ingenieros de aquel entonces configurar su obra a futuro, de algún modo sabían que yo habría de nacer, escogería una carrera y manejaría un cutlass para escapar de la ciudad cíclicamente, seguramente contemplaron el punto estratégico por el que pasaría cada séptimo día.

Ahora tengo ventiún años y su plan continúa funcionando: cada vez que me encuentro junto a la inmensa refinería, seca y gris ella, recuerdo por qué debo mantenerme recto y pisando un poco el acelerador, pues una ciudad cuyo principal símbolo es semejante monstruo nunca es bella, y una ciudad que no es bella nunca realmente tendrá los brazos abiertos para ti, ni siquiera si fue su cielo el primero que viste.

Pero no me malinterpreten pues no soy ingrato, cada vez que me encuentro en tan importante punto dirijo una mirada cariñosa a la ciudad, aunque debo admitirlo, sólo a través del espejo retrovisor.

Hasta el viernes, Salamanca.

Salamanca

 Salamanca es mi ciudad natal. No tengo ningún afecto especial por el pueblo, sin embargo hay cosas en este lugar que ciertamente me laten. Por ejemplo: los tacos. 
Mi familia y mis amigos del ODTEAM son de Salamanca, es lo único que me mantiene "ligado" a esta ciudad, que huele mal y es lugar de reunión para muchos pendejazos.
Alguna vez un sujeto de Sinaloa propuso apodarme "el salamanca" pero ese apodo nunca se quedó, por suerte. 



Oráculo del terror (banda de Salamanca, Gto)

La Ciudad de Cantera y Plata



La lluvia cae a chorros de un cielo que ya se ha puesto añil.

Los cafés de la ciudad se ven abarrotados de gente que busca alguna bebida caliente para perderse en charlas domingueras.

El olor del pan se filtra en el ambiente que con la humedad de la calle se mezcla formando exquisitas fragancias llenas de abrigo y calidez.

Las farolas de la calle producen un sentimiento de melancolía... y, a lo lejos se observa la Catedral. Iluminada por las nuevas tecnologías en luz, imponente, marcando un lugar; como recordatorio de toda la historia de aquellas batallas sucedidas, de la gente, la poesía y las leyendas.

Piérdete entre aquellos angostos callejones que se dibujan entre la niebla, avanza por el frío que te calará hasta los huesos; observa la arquitectura que se extiende azarosamente, escucha la melodiosa ciudad y admira la belleza infinita.


Ésto es Zacatecas.

¡MI Zacatecas!