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sábado, 24 de abril de 2010

Sobre los ideales políticos

Cuando leo la última entrada de Gustavo en el blog la villa pienso: ese Jesús era rifado. El olvidarse de los intereses individuales y amar a todo mundo sin esperar ser amado a cambio es algo muy virtuoso (supongo). Soy ateo pero creo que Jesús existió. No creo que haya podido caminar sobre el agua, pero considero que fue el primer anticapitalista. Es de admirar su humildad y su capacidad de amar. Jesús es un tipo que considero de ideales auténticos, cosa rarísima en la historia. Jesús fue auténtico, pero, ¿Sólo por eso se pudo constituir la poderosa institución eclesiástica cristiana? No. El cristianismo fue una jugada política de Constantino para mantener el imperio unido.
Pensemos en otro caso. Bartolomé de las Casas fue, al igual que Jesús, un gran humano. Este vato sostuvo una discusión con Juan Sepúlveda para definir si los indios tenían o no alma. Ganó de las Casas, pero no por los motivos que creemos.
Los conquistadores llegaron feroces en búsqueda de riquezas y cometieron grandes crímenes contra la humanidad. Esclavizaron a los nativos y obtuvieron de ellos mucha riqueza. Los hijos de los conquistadores, los primeros criollos, quisieron continuar con la barbarie, amparada en la labor titánica de haber conquistado América para la corona, además de la idea de una superioridad frente a los indios. De ese lado estaba Sepúlveda. De las Casas (español llegado después, no heredero de los conquistadores y por tanto sin intereses económicos directos) escribía a la corona los abusos terribles que se cometían, pero escribía también que estos abusos acababan con la población natural, que era la principal fuente de riqueza para la corona. Además alertaba de la posibilidad de no poder controlar a los criollos en un futuro (cosa que sucedería, de ahí las independencias).
Los individuos no son quienes marcan el rumbo de la historia, son las circunstancias históricas las que preparan o cierran caminos a las vocaciones individuales.
Y bueno, todo este rollo ¿a dónde va? Me he dado cuenta de mi modo de pensar pragmático. Sigo a Maquiavelo en la idea del principio de eficacia: hacer todo aquello para conseguir lo que se quiere. Jesús y de las Casas fueron grandes hombres con ideales políticos auténticos, pero sólo significaron estructuralmente elementos de legitimación de un sistema político-económico determinado. Ahora pienso en toda la gente que improvisa ideales de acuerdo a la situación y deduzco un cierto teatro en ello.

lunes, 22 de febrero de 2010

Dicen que las langostas son muy ricas

Si yo fuera una langosta con capacidades intelectuales humanas y estuviera a punto de ser hervida viva, pensaría que los que hacen inminente ese hecho son unos bárbaros salvajes. Condenaría sus actos y apelaría a algún tipo de derecho langostino.
Sin embargo soy un humano, y aunque nunca he probado las langostas, dicen que son deliciosas.
Teniendo como base, pues, el hecho de que pertenezco a una especie más poderosa y desarrollada, me queda claro que tengo el poder [capacidad de hacer] de hervir a las langostas que quiera. ¿Por qué? Porque puedo hacerlo y no hay derecho que me lo impida. Y aun suponiendo la existencia de un derecho langostino, ¿Por qué habría de cumplirlo si no posee un aparato coercitivo poderoso que lo ampare?, es decir, ¿Acaso hay un ejército de langostas con armamento nuclear o una policía con gases de intoxicación que respalden tal derecho y me obliguen a respetarlo? No en este mundo.
Lo mismo aplica desafortunadamente en los humanos. En el pasado grupos de humanos más poderosos (piénsese económica y militarmente cuando se habla de poderío de pueblos) que otros los sometieron y esclavizaron, sin que los segundos pudieran hacer nada. Algunos lucharon, pero finalmente fueron sometidos.
Ahora pensemos en los Estados actuales, los cuales tienen en su interior un sistema jurídico amparado por un poder coercitivo el cual hace respetar la ley (aunque eso no suceda en México). Este sistema no aplica hacia lo externo. No existe un poder coercitivo que haga respetar el derecho internacional, lo único que existe es un frustrante "rechazo internacional". Estados Unidos, por ejemplo, desobedeció una orden de la ONU de no invadir Irak. ¿Por qué? Porque tiene el poder de hacerlo.
Empero no todo es terrible, desde los antiguos ya se consideraba algo que puede impedir que la injusticia suceda: la ética. Desafortunadamente el cumplimiento de esta es opcional.
La sociología política -mal llamada ciencia política- reconoce que en última instancia es el poder como capacidad de obrar el que es el determinante para el curso de los hechos. Y es esta visión -cierta aunque ausente de toda conciencia moral- la que a mi parecer promueve los hechos más horrendos: abuso, imposición, autoritarismo, guerra, muerte y destrucción. Las pasiones no son tan buenas como creíamos.
Sigo a Freud en la creencia de que poseemos pulsiones originarias de muerte, pero también creo en la capacidad de la cultura para sublimarlas con el poder de la educación y la razón.