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viernes, 23 de octubre de 2009

el arco del cielo

Un día cualquiera, el sensei se encontraba comprando piñas en la frutería, cuando escuchó el bullicio que emergía de entre una multitud de mozalbetes. Eran muchachos interesados en descubrir los secretos del discurso, así que discutían sobre los lugares a los que sus más recientes reflexiones les habían llevado. Uno de ellos portaba una espada.

m001: Dejando de lado el sentido que le otorga a las vidas de las personas, en sí, el matrimonio no existe, es un modo de control del Estado.

El sensei rió, pues a pesar de que estaba de acuerdo con aquel mozalbete agitado, recordó aquellas épocas en las que, cuando joven, se asombraba con pensamientos de aquel estilo e intentaba comunicarlos a todos aquellos que conociera, como si hubiese encontrado los secretos que subyacen a toda convivencia social y, de alguno u otro modo, el secreto del propio control de impulsos (y la felicidad). Por su mente pasaron contenidos dispersos.

Lo que aquellos muchachos estaban por descubrir, pensó el sensei, era que, a pesar de lo que pensaban del matrimonio, quizá solo encubría el mito oscuro de la monogamia y que el mito de la monogamia encubría a su vez el aún más oscuro mito de que la vida tiene sentido.

El muchacho de la espada se convirtió intempestivamente en un dragón.

martes, 2 de junio de 2009

sólo me queda comer

Antes de hablar de la comida, quiero felicitar a mis compañeros por los escritos tan buenos de este, mi blog favorito eaa.

kudos por el blog, y kudos a JamesKNN quien me provocó risas brutales hoy en público.


Sólo me queda comer

Comida es una sustancia generalmente compuesta por carbohidratos, grasas, proteinas y agua, que puede ser comida o bebida para la nutrición o placer. Las plantas, los animales y otras cosas como los hongos o el alcohol, suelen ser considerados comida.
Históricamente los humanos encontraron comida a través de la caza y la agricultura, la pesca y otros rollos por el estilo.

Las ""culturas"" han desarrollado (y diversificado en) tradiciones culinarias y preferencias, prácticas y otros asuntos que engloban lo que hoy llamamos "gastronomía".

Los humanos somos omnívoros, pero algunas personas, extrañitas o no, han desarrollado hábitos alimenticios que, bueno, podríamos llamar "anormales", tales como el veganismo o el no-consumo, por ejemplo, de lácteos. Las personas hacen (hacemos) esas restricciones generalmente por puras ideas, aunque algunos problemas orgánicos, como la intolerancia a la lactosa, el síndrome de intestino irritable, la intolerancia al guten o al trigo, pueden obligar a las personas a eliminar ciertos alimentos de sus dietas.

Ciertamente las personas han diversificado mucho en sus hábitos alimenticios, pero probablemente no tanto como en sus hábitos intelectuales. Por tales motivos, existen personas que consideran a los peces sagrados, al centeno como la reencarnación de jesucristo, a la soya como una deidad y demás cosillas.

Yo no como frijoles, y no los como por alguna idea, "absurda" que dirían algunos: me obligaban a comerlos cuando era niño y decidí no comerlos nunca más. Es un asunto extremo: a mi novia, ayer que me ofrecía servirme más comida, le dije explícitamente que si una gota de caldo de frijoles cayera en mi plato por accidente, no me lo iba a comer.

"rídiculo"

"pendejazo"

"orale vatoooo"

sí, bueno, si el consumo de frijoles estuviera "satanizado" por algunos libros antiguos y se transmitiera públicamente cada domingo en reuniones concurridas que comerlos es malo, no me juzgarían como ridículo.

El punto es: las ideas pueden hacer cualquier cosa. Salvar a los animales porque son seres vivos, lo sagrado de algún mamífero, lo orgánico de unas manzanas o que decidí un día que no quiero comer lentejas, son motivos válidos y al azar para modificar las dietas.


Me fui