En ocasiones me parece que la única diferencia real entre nosotros y cualquier otra cosa del universo, son, bueno, lo prescindible, y aún así, fructífero de los motivos.
Por ejemplo, las mariposas tienen sencillos objetivos cuyas intenciones trascienden al individuo e incluso a su especie. En cambio, en el género humano hemos visto a través de la historia que fueron mitos ("lo falso") los fundadores de grandes imperios, por ejemplo.
Y me refiero no a imperios de civilizaciones (únicamente), sino a imperios de tradiciones culturales y científicas, entre otros.
Ejemplos de tales mitos incluyen aquellos relativos a los soles y el maíz en mesoamérica y los jovenzuelos criados por lobos en europa central. Que un dios creó al hombre, que el mundo se puede aprehender a través de la experiencia, que existen causas y efectos metafísicos.
Pero sensei, a dónde querés ir? - Dijo alguien. ea.
bueno, pues, se me ocurren varias cosas.
En palabras de Milan Kundera: "(...) en los imperios, cuando la idea sobre la que fueron fundados se olvida, perecen ellos también". Y efectivamente, como Roma, uno es susceptible de perderse.
Afortunada o desafortunadamente estamos (podemos estar) al tanto de que, bueno, originalmente no hubo una loba amamantando personas, o que un águila se posó sobre un nopal.
Después del teatro, las cortinas se cierran. Me encuentro aquí, dejando la vida pasar.